La entrada que quiero hacer hoy es un poco más personal y se la quiero dedicar a mi abuelo, Don Santos Jiménez López. Él no tenía carrera (le habría gustado, pero no se la pudo permitir) pero es la persona con más ganas de aprender que yo he conocido. Le recuerdo a sus cerca de sesenta años haciendo cursos de informática, aprendiendo inglés, incluso metiéndose en el mundillo de las redes sociales. Para mí, su nieto, todo un ejemplo.
Y en particular hoy, a parte de su familia, quiero hablaros de algo que él empezó desde cero y consiguió hacer algo único;
EL MUSEO DEL EMBUDO
En Sayatón, un pequeño pueblo de Guadalajara, mis abuelos tenían una casa con la típica nave. Cuando mi abuelo se jubiló, comenzó a interesarse por una leyenda del pueblo que decía "que una vecina del pueblo, tras encargar un embudo a un mercader y cuando este se había ya marchado, se asomó a una peña y le gritó: ¡Que el embudo sea hueco! Desde entonces, las gentes de Sayatón son conocidas como "las del embudo".Mi abuelo entonces, comenzó en su tiempo libre a hacer embudos hechos a mano primero de diferentes materiales, y después, a buscar embudos nuevos de diferentes materiales, tamaños, formas en diferentes mercadillos, rastros, tiendas de antigüedades e incluso distintos conocidos empezaron a aportar su granito para la coleccción.
El hobby de mi abuelo poco a poco comenzó a crecer, y empezó a acumular embudos hasta lograr ser el sitio del mundo con más embudos juntos y donde estaba el de mayor y menor tamaño.
Por último, también me gustaría dejar aquí el texto que él mismo escribió hace ya diez años, en el que un hombre con estudios básicos, hace un gran manejo de la personificación como recurso.
MUSEO DEL EMBUDO
En un pequeño pueblo de la baja Alcarria llamado Sayatón, se encuentra el único Museo dedicado al Embudo. Sí, sí, al embudo:
Instrumento cónico, con un apéndice tubular, cuya misión es transvasar líquidos.
Este pequeño recinto donde se juntan más de 600 piezas de tan ancestral utensilio, seleccionados por su forma, su historia, su utilidad y por los materiales de los que están hechos, sirve de lugar de reunión y tertulia a todos ellos, donde pasan el tiempo hablando entre sí y comentando sus cosas, su forma de pensar y sus pequeñas quejas.
Entre ellos, hay uno que por tener unas ligeras manchas, se queja a todos los que les quieren escuchar: "Al mandarme esta viruela, pregunto a mi creador, si mi vida fue correcta, ¿porqué conmigo Señor?".
O ese otro de porcelana, que el pobre estuvo transvasando aceite de colza, descascarillado todo él y que en su indignación comenta: "Me hablaron de obras sociales y presté servicio a mis dueños, me envenenaron con colza, y desperté de mis sueños".
También se encuentra el clásico chulón, que ni estudia ni trabaja y que cuando le reprende su familia, él responde: ¿Por qué no vivir del cuento adornando mis mentiras, cuando hay personas que pagan dinero por la exclusiva?.
Y como no podía ser de otra forma, en esta feliz familia, ocurren vivencias similares a las del resto de los mortales. Y para demostrarlo, en uno de los estantes del Museo se puede apreciar un pequeño utensilio que sirve de soporte a cuatro embudos y los hace bailar al son que les toca: lo mismo bailan a izquierda, como bailan a derecha, según les empujen en un sentido o en otro. Y por dicha actitud, les llaman los tontos útiles.
Es algo muy divertido comprobar la cantidad y variedad de estos útiles, que después de muchos años de trabajo han venido a parar a este Museo. Desde el cobre hasta el latón, pasando por la porcelana, cristal, cerámica, alpaca y así hasta un largo etcétera.
Y como son tan locuaces con las personas que van a visitarles, en cuanto llevas un rato con ellos te llegan a transmitir toda su alegria y su forma de vivir, y te recuerdan hechos que se asemejan mucho a los pequeños vicios de los humanos.
Entre los carteles que decoran el museo hay uno que dice:
"Hablando con
un embudo,
me
decia con razón:
siendo
el hombre quien
la hizo,
la ley del embudo NO"
Y otro de los carteles, refiriéndose al embudo alega:
"Te
hacen simbolo de
ley,
de
una ley no
legislada,
no
emana en lo
natural
y
es por muchos
adoptada.
Reflejando el
egoismo
de
injusta distribución,
te
utilizan sin motivo,
falsean tu
condición."
Y muchos y muchos más
carteles y piezas que hacen
que el visitar
este Museo no sea, únicamente, una agradable
experiencia para los sentidos, sino
también una forma distinta de divulgar cultura y tradición popular y
que como
amigo de esta casa, me
atrevo a recomendar.
Santos Jiménez
Sayatón (GUADALAJARA)
Y si alguien lo quiere conocer en mayor profundidad y contado por su creador, en este vídeo tiene aún la oportunidad.
Gracias abuelo, por ser siempre un ejemplo, y ayudarme a crecer para convertirme en la persona que hoy he llegado a ser. Me habría encantado que me vieses trabajando de profe, con mis grupos de alumnos, con mi plaza, pero sé que desde ahí arriba, estarías orgulloso. Te quiero abuelo.
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